• Elenita Tavelli

Miami Art Week: el Spring Break del mundo del arte


Algunos la llaman la ciudad del sol, otros la del pecado. Sus playas de arena blanca, su salvaje vida nocturna y sus malls plagados de ofertas, son una tentación para cualquiera. Miami enceguece al hombre a medida que la temperatura de la fiebre por el consumismo aumenta. Despierta la vanidad en quien la mantenía latente y brota a otros de la más alarmante

ostentación.

En la ciudad de la exhibición por excelencia, hace ya catorce años aterrizó la primera sucursal de la feria de arte más importante del mundo. Art Basel Miami Beach es un punto de encuentro internacional entre galerías, coleccionistas, instituciones, curadores, críticos y público afín al mundo del arte, que mantiene su poder de convocatoria desde el 2002.

Este año, mientras que el Parlamento británico autorizaba bombardeos contra Siria y en Francia se llevaba a cabo la Cumbre del Clima de París, Miami se mostró indiferente. Miles de fanáticos del arte y criaturas de la noche viajaron a la capital del Estado de Florida para sumergirse en el Spring Break del mundo del arte.

Ahí, durante la semana del 1º al 6 de diciembre, abrieron sus puertas más de veinte ferias de

arte y diseño. En ese contexto, las colecciones públicas y privadas agasajaron a su público con mega inauguraciones y la música descosió cada esquina en infinitas fiestas nocturnas. Entre ellas, las más destacadas y exclusivas fueron la “Kick-Off Party” de la galería White Cube en Soho House, el opening del Faena Hotel Miami Beach, la recepción del Moma PS1, y el tradicional Pop up de Le Baron en el hotel Delano, entre muchos etcéteras.

Asimismo, los artistas intervinieron hoteles, murales y locales de moda. El italiano Pietro Ruffo

creó una instalación en frente de la prestigiosa boutique de Valentino en el Design District, que duró sólo 24 horas. Jonathan Anderson, director creativo de la firma de moda española Loewe, montó dentro del local de la marca en ese mismo distrito una exposición del trabajo de cuatro artistas ingleses, contemporáneos e históricos.

Por otro lado, la zona de Wynwood siguió su crecimiento. Calles en constante transformación, luces por todos lados, bares y restaurantes, artistas interviniendo los edificios y arte a la venta hasta en camiones; los art trucks fueron el nuevo punto de promoción y venta elegido por los artistas emergentes.

La edición número 14 de la feria Art Basel Miami Beach recibió a más de 70.000 visitantes y

hospedó a 267 galerías internacionales de renombre, entre las cuales figuran las argentinas Ruth Benzacar, Jorge Mara-La Ruche, Henrique Faria e Ignacio Liprandi.

En ella, las celebrities como Leo Di Caprio o Kim Kardashian y Kanye West, LA pareja del

momento, no solo hicieron sus compras navideñas en la feria y tomaron Dom Pérignon en las

fiestas más exclusivas. Algunos, incluso se animaron a exhibir. Mientras Lenny Kravitz mostró

en el Design District una colección de fotografías en blanco y negro tomadas por él mismo,

Galerie Gmurzynska incluyó en su stand de Art Basel una serie de pinturas abstractas pintadas por nadie más ni nadie menos que Sylvester Stallone. Por otro lado, el artista Robert Wilson exhibió en la misma feria una serie de videos que incluían a Lady Gaga posando desnuda en una bañadera imitando al personaje de la famosa pintura de Jacques Louis David, “La muerte de Marat” (1793).

Pero Art Basel Miami Beach no fue noticia solamente por haber reunido a los art-world big

hitters o porque en ella se efectuaron ventas millonarias, también lo fue cuando una mujer de 33 años fue víctima de una puñalada y los visitantes creyeron que se trataba de una performance y cuando el mega falo de Sarah Lucas, exhibido en la galería londinense Sadie Coles, se transformó para pesadilla de sus galeristas, en el hot spot elegido por el público para tomar las infaltables selfies.

Hace unos días, Craig Robins, magnate inmobiliario y coleccionista estadounidense, dijo en una entrevista con el medio inglés The Guardian, que Miami no sólo es “sexy, diversión bajo el sol y un lugar superficial para trasnochar”. Miami es ahora una marca que se promociona a si misma, en gran medida, por la comercialización del arte, que la convirtió en un destino

obligatorio para la agenda artística internacional.

Para la capital del Estado soleado, la primer semana del último mes del año es el momento en el cual arte y dinero se sincronizan. Ni los conflictos internacionales, ni el clima lluvioso, ni la

humedad podrán detener los enérgicos apretones de manos que cierran deals millonarios.

Ahora bien, después de la bacanal del arte, ¿la resaca?


(Co-autoría de Michelle Faour)

Miami Art Week 2015

Diciembre 2015

Publicado por Maleva

©Elenita Tavelli