• Elenita Tavelli

Coordenadas de encuentro

Con espacios que se agrandan o reducen para que grandes y chicos puedan reunirse con amigos al mismo tiempo, esta casa pasó a ser lo que sus dueños siempre quisieron: un hogar receptivo.


Cuando llegó la quinta integrante a la familia, Silvina y Santiago supieron que había llegado la hora de agrandarse. Con la idea de encontrar una casa con más metros y más jardín, centraron su búsqueda en las Lomas de San Isidro, un barrio de terrenos grandes que todavía mantiene la frondosa arboleda de antiguas quintas. De las dos opciones que más les gustaron, una se vendió antes de coordinar la segunda visita y a la otra, en esquina, el dueño la ofrecía solamente en alquiler. No hubo caso. Pensaron que quizás ese no era el momento, así que decidieron reformar su casa.


Tres años más tarde, el bichito de la mudanza les volvió a picar. Recorrieron otra vez las mismas calles hasta que, en esa esquina frustrada y para sorpresa de ambos, encontraron un cartel de venta. "La casa nos copaba, pero ya sabíamos que nos quedaba chica", comenta Silvina, que insistió en arriesgarse igual y afrontar el desafío de transformarla. Con ayuda del arquitecto Nicolás Zullo, sumaron dos cuartos y ganaron un nuevo espacio, un híbrido entre family room y quincho por donde hoy pasa gran parte de la vida de esta familia a la que tanto le gusta recibir.



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Nota publicada en Revista Living #131

Marzo 2019


Producción: Natalia Pietracupa

Fotos: Santiago Ciuffo

Texto: Elena Tavelli

©Elenita Tavelli