©Elenita Tavelli

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arteBA – La Salada: ¿periferia adentro?


El siguiente texto es un resumen de mi tesis de posgrado, presentada en la Universidad Autónoma de Madrid en septiembre de 2017.


En febrero de ese año, Argentina fue país invitado de honor a la 36ª edición de ARCO, la feria de arte de mayor vigencia en España. En ese contexto, a la península ibérica también viajó el presidente Mauricio Macri que, junto a funcionarios del Estado y empresarios, se acercaron a Madrid con el objetivo de lograr una reconciliación política y comercial con España.


La cultura, así, demostró tener un rol clave en la jugada estratégica del gobierno argentino para exportar la "marca país". Ya en 2016, unos meses después del anuncio de la participación especial en ARCO, desde Miami se informó la elección de Bs. As. como primera capital del mundo en integrarse al programa de ciudades de Art Basel, una iniciativa de la feria suiza para generar oportunidades de desarrollo económico internacional a través del arte.


Tras la selección de galerías únicamente porteñas para la participación de la feria madrileña y el anuncio de la capital argentina como pionera del programa de ciudades, Bs. As. quedó establecida como escenario aparentemente exclusivo del arte argentino for export, lo que desató el debate por la identidad nacional en medio de un panorama social en el que cada vez se oía más hablar de la famosa grieta argentina –una fractura política y social colonial aún vigente.


Claro que pensar distinto es saludable, pero como opina Felipe Pigna, el problema de la grieta es la forma binaria de leerla.[1] En la pared, una grieta no es una fractura, sino una filtración. Y en ese sentido, arteBA, la feria de arte de Bs. As., funciona como un espacio de “filtración cultural”en el que coinciden lugareños, políticos y comerciantes locales y extranjeros para intercambiar productos, lenguajes y mitos.[2] Un ágora contemporánea que, si bien se arraiga a orillas del Río de la Plata, ha expandido sus límites físicos, más recientemente colaborando con la organización de la participación argentina en ARCO y apoyando el programa de ciudades de Art Basel en su versión porteña.


ArteBA fue pionera en Latinoamérica y, a pesar la inestabilidad política y económica de la Argentina, en su haber ya suma 27 ediciones y un tercer puesto entre las más visitadas del planeta.[3] De todas maneras, para muchos acumula más fans que compradores y es simplemente otra feria periférica más. Pero, ¿si en vez de hablar de arteBA comouna feria periférica, hablamos de arteBAdesdela periferia? Si en un mundo como el de hoy, en el que este tipo de eventos culturales proliferan y especializarse o marcar la diferenciase vuelve cada vez más imprescindible para destacarse y perdurar, ¿por qué no hablar de arteBA desde los bordes, las hiperinflaciones, el desempleo y las nuevas oleadas migratorias que marcaron la crisis de 2001, a la que la feria sobrevivió y a partir de ella expandió su mercado?


Justamente en la periferia de la ciudad de Bs.As., en el límite jurisdiccional con la provincia, funciona, como arteBA, desde 1991 La Salada. Denunciada internacionalmente como el mayor centro de contrabando de Latinoamérica, el complejo ferial establecido en tierras de nadie, como una iniciativa de un grupo de inmigrantes de Bolivia,podría considerarse un fenómeno radicalmente opuesto al de la feria de arte surgida en el barrio más aristocrático de Cap. Federal que exporta al mundo la marca-país de la Argentina más desarrollada. Sin embargo, ambos eventos operan como traductores de lo mismo: las tres últimas décadas de historia argentina.


ArteBA – La Salada: ¿periferia adentro? ofrece una mirada alternativa a la lectura binaria de la grieta argentina, a través del estudio visual de la feria de arte de Bs. As. Trazando enlaces e indagando en las contradicciones de los vínculos que hermanan a ambas ferias a un lado y al otro del Riachuelo, un archivo de imágenes de arteBA, apropiadas de la Web, irán componiendo una cartografía errática de la vivencia colectiva de la Argentina más reciente. Los proyectos artísticos seleccionados, evidencian el carácter de la feria de arte como un espacio de “filtración cultural” y exploran, sobre todo, las tensiones entre globalización y colonialidad del poder presentes en estos últimos casi treinta años del país.


Además del trabajo con material de hemeroteca, la labor con imágenes ha estado influenciado por el proyecto de Chus Martínez, La era metabólica [4](2015). Para un análisis en profundidad de cada una de ellas, se han utilizado principalmente dos fuentes: Radicante (Bourriaud, 2009) [5] y La estetización del mundo (Lipovetsky y Serroy, 2015).[6]




[1]Frugoni, Sofía, y Palou, Maximiliano. (26 de abril de 2017). Felipe Pigna en Bahía: "Está bien que exista la grieta". La nueva. Recuperado de http://www.lanueva.com/la-ciudad/901192/felipe-pigna-en-bahia-blanca--esta-bien-que-exista-la-grieta.html

[2]Ostwald, Michael. (2000). Virtual urban futures. En Bell, David, y Kennedy Barbara M. (Ed.), The cybercultures reader (pp. 658-675). Nueva York, Estados Unidos: Routledge.

[3]Which International Art Fairs Have the Highest Attendance?(28 de febrero de 2015). ARTNews. Recuperado de http://www.artnews.com/2015/02/28/which-international-art-fairs-have-the-largest-attendance

[4]La era metabólica(2015) fue una exposición curada por Chus Martínez en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).

[5]Bourriaud, Nicolas. (2009). Radicante. Buenos Aires, Argentina: Adriana Hidalgo.

[6]Lipovetsky, Gilles, y Serroy, Jean. (2015). La estetizacion del mundo. Vivir en la época del capitalismo artístico. Madrid, España: Anagrama.



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TFM Elena Tavelli

Tutora: Dra. María Dolores Jiménez Blanco

Master Universitario en Arte Contemporáneo y Cultura Visual (2016 – 2017)

Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Complutense de Madrid y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía